Marcel Ress, ganador de Top chef en 2016, abre su primer restaurante en Inca, en una antigua fábrica textil. Un lugar muy amplio, con una cocina abierta pensada para que los visitantes puedan ver al chef en acción. Un poco de show televisivo nunca viene mal, pero un poco nada más.

Ofrece una pequeña carta donde predomina el producto local con una base de comida tradicional a precios asequibles, esto es lo dicen ellos, que a nosotros no se nos ocurre decir cosas tan finas. A medio día se curran un par de menús, uno de 15€ con tres platos y otro de 25€ con cinco, los van cambiando semanalmente, así que siempre encuentras cosas nuevas. De noche tienes la opción de la carta o escoger uno de sus dos menús degustación. Uno más corto de cinco platos por 35€ y otro largo de ocho platos por 55€. Menús sorpresa a elección del chef, así que si eres intolerante a algo, avisa primero. No hace falta que os digamos cual escogimos nosotros ¿no?

La fiesta comenzó dándole duro a unos panes artesanales. De centeno, de semillas y chapata, acompañados por una mantequilla con tomates. Casi gastamos la porcelana mojando.  – ¿Nos traes más pan? ¡Gracias!
Seguimos con una arepa de pollo y pico de gallo que llegó en un canastillo en un nido de fabes. Ya nos habían calado que éramos asturianos, nos tenían ganados para toda la noche.

– ¡Chicos las habas estaban sin hacer, era solo un adorno!
–  Eso se avisa, que somos muy burros.

Nos frotábamos las manos. Otro cesto con fabes, ya nos miró mal la camarera y ya nos avisó que no se comían. Después en vez de cesto una tostada con foie de vino tinto macerado durante 3 meses con grosellas, un bocado para llevarte hasta la primera falange.

Tras los aperitivos, comenzamos con la parte central del menú. Primero bacalao ahumado en el restaurante, con pepino encurtido y una crema del mismo pepino. Estaba tan bueno que no nos dio tiempo ni a sacar la foto. Nos pudo el ansior.

Mucho cuidado con lo que viene ahora.

Una tosta con las entrañas del conejo y un plato de conejo con bizcocho de miso y peras osmotizadas. Ni puta idea de osmotizar tenemos, pera la tosta estaba infumable. Nos dejo sin respiración, un sabor mogollón de fuerte. La verdad que no nos gusto, un sabor difícil de olvidar. Igual es que no esta hecha la miel para la boca del asno. Por contrario el plato de conejo estaba buenísimo y el bizcocho para mojar en leche.

Mas tarde vino Marcel a conocernos a la mesa para que le firmásemos unos autógrafos (por cierto se le veía muy ilusionado) y le comentamos lo de la tosta, que era muy fuerte, a lo que nos asintió y dijo que era un sabor muy contundente, que lleva la mayor parte de la casquería del conejo.

Los siguientes platos terminaron siendo para poner condón, terminamos aplaudiendo como cuando aterrizas en Ryanair.

Rissoto con queso parmesano y mascarpone, hierbas donde predomina el hinojo mallorquín, dos texturas de cereza, gelatina de manzanilla, setas y almendras. Gamba mallorquina con su coral, coco y el jugo de sus gambas. Urta con setas y puré de apio/nabo, sal de café y gelatina de naranja. Cochinillo con apio y moras acompañado de un consomé de cochinillo y apio. Siendo realistas no sabríamos decir con que plato nos quedamos, porque los cuatro eran magníficos. Igual con las gambas y su caldo que era para meter en bota. Por poner un pero, uno de los comensales aviso de no quería quesos y le transmitieron que no había problema que ningún plato lo llevaba, pero el rissoto SI lo tenia, dos quesazos de pánico. Igualmente se lo comió comentando que hubiera repetido una y mil veces.

Llegó la hora de los postres. Primero una Panacota de mango y helado de fruta de la pasión, para terminar con el postre con el que el chef gano el concurso televisivo Top Chef, Serra de Tramontana, cramble de tinta de calamar, yogur, flores silvestres, salicornia y jugo de apio/manzana.  El primero estaba rico, pero el segundo fue un orgasmo. La mezcla en la boca de todos los elementos moló más que unos fuegos artificiales.
Para acompañar el café nos pusieron unos Macarrons de hinojo y chocolate blanco, golazo por la escuadra.

Disfrutamos el menú, con agua y cerveza porque nos tocaba conducir y somos gente que cumple la ley a rajatabla. Pero el restorán dispone de una buena cartaca de vinos donde predominan los vinos de la tierra.

Recomendable visita si te encuentras en Mallorca, donde la calidad/precio roza el 10.

Puntuación: 8.5/10

Sa Fàbrica 

Avinguda Gran Via de Colón, 28. Inca (Mallorca)  

Telefono: 971 41 25 07

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