Hoy os presentamos los restos de lo que fue un antiguo Celler mallorquín situado en el barrio de Genova, a las afueras de Palma de Mallorca en la ladera del monte de Na Burguesa. Hace poco menos de dos años solo se podía ir con reserva. Molaba porque al entrar te trasladaban 30 o 40 años atrás. Un salón comedor con los techos altísimos con cuadros, platos y útiles de labrar decorando las paredes. Una brasa gigante en el suelo donde en unas lanzas de 3 metros ensartaban y asaban 4 o 5 lechonas o porcellas (cochinillo un poco mas viejo). A la entrada en el bar un paisano de 80 años atendiendo la barra, luego en el comedor solo dos camareros para 25 mesas, uno de 50 y el otro 78  añazos. Sabías que la cosa iba a tardar, todo más lento que Julio Salinas con tacones, pero sabías que ibas a comer bien, tarde pero bien.

Ahora las cosas han cambiado. Es una pena que ya no podáis ver lo que fue. Es cierto que el local necesitaba arreglos, en especial los baños, pero lo que han hecho es destrozar la identidad y el alma del sitio. Os comentaríamos las causas del desastre pero no queremos convertirnos en una revista de cotilleos. Con que sepáis que lo que fue un gran restaurante se ha quedado en un pequeño bar de 8 mesas dentro y 4 mesas en un la terraza nos conformamos.

Ahora reformado parece una más a una panadería que a una casa de comidas, perdió el 50% de lo que era. Hasta la carta la redujo a la mitad. Dicho lo cual también hay que reconocer que se quedó con los mejores platos y algunos los bordan.

El cocinero es el hijo del dueño y camarero de 78 años que antes os comentamos. El paisano sigue al pié del cañón, ahora tendrá fácil la misma edad que Jordi Hurtado. Acojonante.

Terraza
Mesa
Carta

 

 

Carta

 

Carta

 

 

Carta

 

Sugerencias

Nos centramos ya en el tema fundamental, la comida. Lo que tienen no es mucho pero está muy bueno. Típica cocina mallorquina, caracoles, frito de matanza y frito marinero, arroz brut, lechona asada, paletilla de cordero, chuletinas de cordero… Las raciones son imponentes. Te ponen pan tostado con ali oli y butifarrón de entrada, ojo que cobran 2€ por comensal y un plato para cada uno es suficiente. Pedimos un frito marinero de entrante (8,5€), luego lechona asada  (14,5€), una berenjenas rellenas de rape y gambas (11€), café (1,1€) y chupito de pacharán (2€), no pedimos postre porque teníamos miedo de quedar sin sangre en el cerebro y no encontrar el coche para volver a casa.
Un fallo enorme son la patatas fritas, que NO SON DE CAZO, odio eterno a las malditas freidoras. A esto se le suma que las patatas en Mallorca son reguleras y el resultado es penoso.
El servicio con calma, que a los mayores hay que respetarlos. Se han dado casos de pedir para comer y terminar cenando.

Pero en resumen merece la pena visitarlos para comer buena comida mallorquina. En la misma zona de Génova hay mil restaurantes con una oferta gastronómica parecida, pero ni la cantidad ni el precio tienen nada que ver, además aquí solo verás gente de la zona, los otros locales ya miran hacia el turismo y seguro que sabéis qué es lo que pasa cuando se enfoca un negocio así 😉

Os dejamos las fotos para que os hagáis una composición de lugar.

Ali oli y aceitunas
Pan Tostado con tomate y butifarron
Frito Marinero
Lechona Asada
Berenjenas de rape

Berenjenas de Rape 11€

Notas: Importante reservar y recordad que aparcar cerca es más jodido que barrer una escalera para arriba.

Puntuación: 7/10

Es Petit Ca’n Pep
Camí Son Llangosta nº 2 – Génova
Palma de Mallorca (Baleares)
Tlf: 971403045

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