Perdido en la montaña en Peruyes (Cangas de Onís) puedes encontrar un restaurante en el que normalmente no cabe ni un alfiler y esto para la gente que aprecia la gastronomía tradicional suele ser una buena noticia.

Para llegar a El Molin de Mingo tienes que desviarte en la N-634 (carretera entre Arriondas y Llovio) y coger más tarde el cruce hacia Peruyes, de ahí al restaurante son unos 5 kilómetros por una carretera estrecha, mala y retorcida. En algún tramo te dará la impresión de estar recorriendo el camino a lanzar el anillo al volcán , no es así, al final entras en un lugar de esos de los cuentos. Para nada parecido a Mordor, todo lo contrario. 

Un restaurante puesto al detalle. Con mesas en la terraza para tomar algo mientras esperas o incluso para comer en los meses de verano. Diferentes zonas, un salón principal, dos galerías, y cuando tienen muchas reservas también sirven comidas en el hórreo que hay al lado de la casa , y esto último suele ser casi siempre.

En los alrededores además dispone de un pequeño parque infantil con un columpio y un tobogán. Cerca del hórreo y cruzando un pequeño puente tienen un corral con pites y conejos, una atracción para la gente de ciudad.

Fuimos 4 adultos y 2 niñas, para comer pedimos una minidegustación de fabada (4€), tres de pitu con arroz (18€/ración) y 2 de cabrito guisado (18€/ración), con un vino de Cuenca, Finca de La Estacada (12.50€), que nos recomendaban en la carta.

De aperitivo te sirven una crema de queso de Gamoneu con aceite de oliva para untar en un pan de harina de maíz con pipas. Exquisito, te hace más amena la espera del primer plato, sobre todo si pides arroz. No porque case especialmente con el arroz sino porque el arroz normalmente se hace esperar.

La fabada buena pero sin más que apuntar, nos hemos enfrentado a fabadas mejores en muchos otros sitios. Mejor la presentación que la fabada en sí. Suponemos que para un comensal de fuera de Asturias estará espectacular. Siendo asturianos decir que estaba correcta.

El pitu con arroz para llorar, incluso escribiendo esta entrada todavía se nos cae alguna lágrima al recordarlo. La ración muy abundante, con buenos trozos de pitu y un arroz en su punto, tan jugoso que aun repitiendo después de pasado un tiempo seguía como el primer bocado. Comentar que al contrario que otros arroces con pitu que te puedes encontrar, desde que Nacho Manzano los puso de moda, en esta ocasión los trozos de pitu no están desmenuzados. Personalmente creemos que es mucho mejor esta elaboración. Si te enfrentas a un pitu de caleya nos gusta que se pueda ver en su esplendor y no únicamente tener que adivinarlo.

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Pitu con arroz.

La ración de cabritu también muy abundante, con muchas patatas y pimientos asados. El principal motivo que nos movió a pedir el cabrito quizás fuese que es más económico en su carta que en otros sitios que hemos visitado. No os dejéis engañar por los precios de las raciones, evidentemente no son para una sola persona. En cuanto a la calidad del cabritu, un diez. Perfectamente presentado como lo haría tu abuela.

De vino, saliéndonos un poco de lo normal (riojas y riberas), pedimos la sugerencia de la carta, el Finca de la Estacada de Cuenca, un tempranillo con 6 meses de barrica.

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Finca La Estacada – Cuenca

Nota de cata: Color cereza intenso con borde amoratado vivo, prueba de su gran fuerza de juventud. Aroma potente (y muy afrutado), con recuerdos a moras negras de zarzal, toques del terruño que añaden complejidad y ciertas notas de fruta de compota. Al paladar se siente carnoso, muy maduro (sabores a mermelada de moras), con taninos dulces que hacen muy agradable el paso por boca, ciertas notas cálidas y un final en el que vuelve a aparecer toda la fuerza de la fruta. Se recomienda maridar con quesos y pates

Aquí les vamos a sacar una tarjeta amarilla. Sí que somos muy amigos de los vinos económicos, pero también sabemos el precio de mercado de este tempranillo. Hubiesen quedado mejor si únicamente se hubiesen quedado con un 100% del precio. Cobrar 12,50€ es más del triple de su precio de distribución y no nos parece apropiado.
Luego hay quejas de que no se vende vino, quizás en otro momento abordemos en la página este tema. Con 10€ botella aquí hubiesen quedado bien y no entendemos este encarecimiento.

De los postres no podemos comentar nada ya que no pudimos llegar a ellos. Ya habíamos tenido que desabrochar dos puntos los cinturones y no nos llegaba la sangre al cerebro.

La sorpresa fue que al ir a pagar la encargada nos dijo que solo nos había servido dos raciones de arroz, porque le pareció que habíamos pedido mucha comida. Todo un acierto, porque si nos hubiese puesto las tres de arroz, casi no hubiésemos podido probar el cabritu y no hubiésemos necesitado coche para bajar. Seguramente habríamos bajado rodando montaña abajo.

Un ultimo apunte, IMPRESCINDIBLE reservar con antelación los fines de semana, IMPRESCINDIBLE.
Puntuación 8/10.
El  Molín de Mingo 
Peruyes, s/n. Cangas de Onís
985922263

 

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Exterior
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Exterior
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Hórreo
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Exterior
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Hórreo
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Exterior
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Interior
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Interior – Barra
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Mesa
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Mesa – Comedor interior
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Carta
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Carta de Vinos, Cavas y Sidras
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Aperitivo – Crema de Queso de Gamoneu con Aceite de Oliva
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Pan del aperitivo con pipas
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Mini degustación de Fabada
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Pitu con arroz.
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Ensalada
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Cabritín guisado
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Parking
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